Durante los últimos 18 meses se ha percibido incertidumbre y desconfianza sobre el rumbo de la economía de Estados Unidos, hecho que se ha propagado a los diversos mercados financieros y bursátiles alrededor del mundo.
La crisis financiera global se habría iniciado en el mercado inmobiliario de Estados Unidos, con la aparición de las llamadas hipotecas subprime y su posterior transmisión a los mercados financieros, afectando el desempeño de la actividad económica mundial.
El contexto actual de incertidumbre sobre el rumbo de las economías, y la volatilidad de los mercados financieros, nos exige realizar un análisis sobre los posibles impactos en las economías de América Latina y El Caribe así como las perspectivas para la región.
ANTECEDENTES
El boom inmobiliario en Estados Unidos, tuvo como precedentes dos acontecimientos fundamentales: el estallido de la burbuja tecnológica que insto a que los flujos de capitales se refugien en nuevos instrumentos financieros; y el atentado del 11 de septiembre 2001 en los Estados Unidos, que provoco inestabilidad y obligo al gobierno a impulsar el consumo y la productividad disminuyendo las tasas de interés. Como se muestra en los siguientes gráficos[1], el sector inmobiliario había tenido gran dinamismo, mostrando tendencia creciente hasta el año 2006, especialmente en el inicio de casas nuevas; de igual forma los precios de las viviendas también estaban incrementándose y los flujos de créditos hipotecarios habían mostrado una gran expansión así como la extracción de liquidez.

Esta situación reflejaría que la compra-venta de vivienda se habría expandido hasta el año 2006, incentivadas por las bajas tasas de interés del sistema financiero, promoviéndose intensamente el crédito hipotecario. El boom inmobiliario desatado en Estados Unidos, y la gran liquidez del sistema financiero dan lugar a las llamadas hipotecas subprime. Los subprime son aquellos créditos hipotecarios otorgados hacia prestatarios de baja calidad, es decir de alto riesgo que presentarían malos precedentes en las centrales de riesgo, retrasos y deudas en el sistema.
Este hecho no solo significa mayor actividad del sector inmobiliario y expansión de las carteras de las entidades crediticias, sino que además habría propiciado el mayor acceso a la vivienda en los Estados Unidos. Gracias a la aparición de las hipotecas subprime, muchas familias que antes no accedían a un crédito para adquirir una vivienda, por los niveles de ingresos, rigidez en la evaluación crediticia, antecedentes crediticios, entre otros; ahora sí podrían calificar y acceder a una vivienda.
Cabe señalar el papel importante que ha jugado el mercado de capitales en el desarrollo del mercado hipotecario de los Estados Unidos, especialmente el mercado de las hipotecas subprime. La titularización, securitización o bursatilización han contribuido considerablemente al desarrollo del mercado secundario de hipotecas otorgando a los originadores mayor liquidez al sistema financiero y a los inversionistas más instrumentos para la diversificación del riesgo y rentabilidad. Así como el importante rol de las entidades promovidas por el gobierno de Estados Unidos, (Government Sponsored Enterprises GSEs) tales como la Federal National Mortgage Association (Fannie Mae) y la Federal Home Loan Mortgage Corporation (Freddie Mac), han sido grandes protagonistas del mercado secundario de hipotecas y de emisiones de bonos titulizados, incursionando también en el mercado de hipotecas subprime.
El mercado inmobiliario de Estados Unidos se mostraba en expansión, el acceso a la vivienda para las familias de bajos recursos era posible, las bajas tasas de interés estimularon el crédito particularmente en las subprime, sin embargo las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos comenzaron a subir desde el año 2004, principalmente con la finalidad de controlar la inflación, iniciándose así las expectativas de desaceleración de la actividad del sector de vivienda, y diversas cuestiones sobre la confianza de la economía de Estados Unidos.
LA CRISIS INMOBILIARIA Y SU PROPAGACIÓN
Los riesgos del mercado hipotecario en los Estados Unidos, ya habían mostrado algunos síntomas en el año 2006, como las caídas de los índices de la actividad del sector vivienda mostrado en el Grafico 01, en el último trimestre del 2006, la ejecución de hipotecas impagadas en Estados Unidos había alcanzado un record histórico debido a la alta morosidad, que supone el impago de varias mensualidades, se situó en ese periodo en 4.95%, frente a 4.67% de tres meses anteriores y de 4.70% de hace un año[2].
La crisis inmobiliaria, muchas veces ha sido vista como una crisis únicamente financiera, sin embargo como se distinguió en el capitulo anterior, existen precedentes en el sector vivienda, el cual resulta ser uno de los sectores más importantes de la economía de Estados Unidos. Sin lugar a duda los esquemas complejos de la titularización y la aparición de los créditos subprime; dificultarían los análisis y evaluación que realizaban las agencias de calificación y los mecanismos de supervisión. Sin embargo en el financiamiento estructurado a través de créditos e hipotecas, incluyendo las subprime, los originadores emiten títulos de rendimientos con alta calificación, confiando en la evaluación de riesgos que realizaban las Agencias de Calificación o Rating, se vuelven atractivos estos valores para diversos fondos de inversión, e inclusive para los Hedge Funds; y resultaba difícil prever el deterioro de las hipotecas subprime.
Es hasta el año 2007, específicamente en el mes de agosto en que se denomina el estallido de la crisis, cuando se puso en evidencia que existían muchas entidades de todo el mundo que poseían estos títulos provenientes de los créditos subprime, estas entidades incluían a aseguradoras, gestores de activos, bancos y Hedge Funds; es cuando se inicia la transmisión del problema a los mercados financieros. En agosto 2007 muchos fondos de inversión anunciaban su quiebra tales como: la compañía Blackstone, la American Home Mortgage décimo banco hipotecario de los Estados Unidos, el National City Home Equity, entre otros. En el mes de octubre del 2008 se registraron importantes caídas de las bolsas, en muchos casos históricas, alrededor del mundo como en Tokio, Corea del Sur, España, París, Milán, Francfort, Londres, en Rusia y Nueva York; mostrando así a propagación de la crisis financiera.
IMPACTO EN LAS ECONOMÍAS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
En de abril 2008 el FMI anunciaba la interacción de la crisis financiera de las economías avanzadas y el avance de las economías emergentes.
En América Latina y El Caribe, los efectos de la crisis no han sido pronunciados, ya que las economías de la región han venido mostrando crecimientos sostenidos, impulsados por la productividad; acompañado de la mejora de los términos de intercambio en el comercio internacional, básicamente por el aumento de los precios de las materias primas; y al afianzamiento de las políticas macroeconómicas.
Sin embargo, la región de América Latina y El Caribe no está exenta de los riesgos de la crisis, ya que se verá afectada esencialmente en tres frentes:
Ø La disminución de los ingresos percibidos por remesas provenientes de los Estados Unidos, debido al desempleo que se origine por la desaceleración de esta economía; y afectarán tanto a principales receptores en montos como México, Brasil, Colombia y Guatemala, así como a países que presentan mayor porcentaje respecto al PBI, como Guyana, El Salvador, Haití, Honduras, Jamaica y Nicaragua.
Ø El comercio exterior también se verá afectando, con el desaceleramiento de la economía estadounidense, disminuirán la demanda de manufacturas, afectando en este rubro a los principales productores como México y Centroamérica. Asimismo, pese al buen momento de las materias primas especialmente minerales, debe proveerse que una posible caída cíclica de los precios de los productos básicos tales como petróleo, acero, cobre, plata y oro; o una caída de la demanda de estos productos en las economías asiáticas, afectaría considerablemente a los países de América del Sur.
Ø Los flujos de inversiones, especialmente aquellas en activos de alto riesgo, se reducirán y los inversionistas optarían por refugiarse en activos financieros de bajo riesgo y de corto plazo.
La apreciación de las monedas de América Latina como consecuencia no solo debido a la crisis de Estados Unidos, sino que también debido a los flujos de inversión externa incentivados por la estabilidad de las economías, algunos bancos centrales en la región han intervenido restando liquidez al mercado y cautelando la estabilidad cambiaria. La crisis financiera internacional ha generado que los gobiernos de América Latina anuncien planes y medidas para protegerse de los posibles efectos de la crisis, estas políticas están orientadas a mantener el crecimiento económico, proveer liquidez en el sistema financiero, impulsar algunos sectores productivos, el empleo y lucha contra la pobreza.
Según datos del FMI, se espera que en los siguientes años la región se desacelere, proyecta una disminución del crecimiento del PIB pasando del 5.6% en el 2007 a 4.6% en el 2008 acentuándose en el año 2009 en que alcanzaría a 3.2%. Asimismo los niveles de inflación se verían incrementados en la región pasando a 7.9% en el 2008, aunque a niveles bajos, los saldos en cuenta corriente de la región entraría en déficit en 2008 y 2009; como se muestra en el siguiente cuadro:

En noviembre 2008 el FMI publicó la “Actualización de las Perspectivas de la economía mundial”, en el cual señala que “Las perspectivas de crecimiento mundial empeoraron a lo largo del último mes, durante el cual siguió su curso el desapalancamiento del sector financiero y se deterioró la confianza de productores y consumidores”[4], Las proyecciones apuntan a que el crecimiento mundial baje de 5% en 2007 a 3¾% en 2008 y a poco más de 2% en 2009, con las economías avanzadas a la cabeza de la desaceleración Las revisiones a la baja de las proyecciones del crecimiento del PIB real en 2009 son un poco más pronunciadas en las economías emergentes y en desarrollo, y equivalen en promedio a un 1%.
Regulación y supervisión en los sistemas financieros
Muchos países de América Latina y el Caribe han acogido diversos modelos para el desarrollo del mercado secundario de hipotecas siendo el más complejo el de México, con sus BORHIS Bonos respaldados por hipotecas, y la aparición de innovaciones como la garantía por incumplimiento, garantías de pago oportuno, entre otros, que se encargarían de dinamizar el mercado secundario. Sin embargo el mercado secundario en México aun no habría logrado el nivel de desarrollo y alcance como en los Estados Unidos.
La titularización, securitización o bursatilización sigue siendo importante para el financiamiento habitacional y desarrollo de la vivienda en los países de la América Latina y el Caribe. Sin embargo esta crisis financiera nos deja algunas lecciones, como las consecuencias que tiene el otorgamiento de créditos de alto riesgo, flexibilizando los criterios de calificación, esto incentivado por el boom inmobiliario y el aumento de los precios de la vivienda; la creación de vehículos financieros fuera del balance para colocar estas hipotecas, y la excesiva confianza en las calificadoras de riesgo a pesar de la complejidad de los instrumentos, permitiendo que inversionistas privados e institucionales, en busca de altos rendimientos, tomen riesgos excesivos.
Tomando las lecciones de la crisis, la regulación en los sistemas financieros deben dirigirse en primer lugar a la originación de las hipotecas, es preciso crear sistemas que garanticen el otorgamiento de los créditos de calidad, esto sin dejar de promover el acceso a la vivienda, para el desarrollo de mercados secundarios sanos. Un modelo destacado es el de Colombia[5], que tras la crisis de vivienda que atravesara en los años 90s, se ha creó un sistema hipotecario con altos estándares de calidad en el otorgamiento de créditos, se había estandarizado los sistemas de amortización de los créditos, controles a las tasas de interés, topes al endeudamiento, se suprimió la capitalización de deudas, se permitían realizar pre-pagos de deudas sin penalidades, se estableció el control de endeudamiento de hogares y se establecieron los procesos de reestructuración de deuda.
La regulación en los sistemas financieros debe dirigirse también al fortalecimiento de las entidades bancarias y financieras, cuando existan auges económicos podría establecerse mayores exigencias de capital, y exigencias menores en épocas de crisis, de esta forma se evitaría caídas bruscas, no hay que esperar que se oficialice una crisis para exigir mayores reservas de capital, de otro lado también puede estandarizarse métodos de valoración de activos, ya que los precios de mercados son mucho menores en épocas crisis.
En cuanto a la supervisión del riesgo, los mercados financieros crean cada vez más innovaciones y es preciso que los organismos supervisores y calificadores estén capacitados para responder al mercado, de lo contrario no existiría control sobre los alcances y riesgos de estos nuevos instrumentos, para mayor transparencia en la medición de riesgos se podría estandarizar las metodologías y procedimientos, es necesario también promover la protección los prestamistas e inversionistas, en este sentido las agencias calificadoras juega un papel importante, pues gozan de la confianza sobre sus evaluaciones y reportes.
Los marcos regulatorios de los sistemas financieros deben no solo velar por el adecuado funcionamiento, sino también deben prever que los mercados se modernizan y también se requiere modernizar las reglas de juego. En muchos países de la región donde buscan el desarrollo de la titularización, deben tener en cuenta la importancia de la regulación y supervisión de los sistemas financieros, para el sano desarrollo de estos mercados, las políticas y medidas deben ser coordinadas con todos los agentes que intervienen en el sistema, la actual crisis financiera nos deja la sensación que mientras mas complejos se vuelven los mercados se requieren sistemas de regulación mas fuertes pero también integrales.
CONCLUSIONES FINALES
Esta crisis nos permite reflexionar sobre la necesidad de creación nuevos marcos regulatorios y la supervisión en los sistemas financieros, que deben responder eficientemente a los nuevos esquemas e innovaciones que se han venido desarrollando. Para lo cual es imprescindible buscar consensos ente los diversos actores del mercado financiero, prestamistas y prestatarios, bancos, aseguradoras, fondos de pensiones, fondos de inversión etc., para promover un nuevo marco de regulación y supervisión que ayude a afrontar futuras crisis globales.
Ante el escenario económico actual, resulta transcendental que los países de la región de América Latina y El Caribe, adopten medidas económicas preventivas y de forma integrada. Los efectos de la crisis son globales y se propagan rápidamente a través de los mercados financieros alcanzando inclusive al sector real de la economía, es por ello que la adopción de políticas de manera coordinada tendría mayor alcance para atenuar los efectos de la crisis en las economías de la región.
[1] Gráficos extraídos de la publicación Evolución y Perspectivas de la Economía Mexicana, Federico Rubli Kaiser, Confederación Patronal de la República Mexicana - Coparmex Chihuahua y Secretaría de Educación y Cultura Chihuahua, Chih. 10 de Julio de 2008, www.coparmexchihuahua.org/E-Publicaciones/evolucion_y_perspectivas_economia_mexicana.ppt
[2] El Economista, 13 de Marzo de 2007, http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/180814/03/07/Ejecucion-de-hipotecas-en-EEUU-alcanza-un-record-historico-por-alta-morosidad.html
[3] Tomado de “Perspectivas de la economía mundial. Tensiones financieras, desaceleraciones y recuperaciones”, de Octubre de 2008, FMI
[4] Boletín del FMI, Noviembre de 2008, Volumen 37 No 11, http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/spa/2008/113008s.pdf
[5] El sector hipotecario en Colombia, Evolución y perspectiva, marzo de 2009, La Titularizadora Colombiana, http://www.titularizadora.com/archivos/documentos/interes/FinHipotecario/Sector%20hipotecario%20en%20Colombia.pdf

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